De un baile de seducción, hasta el amanecer de nuestro mundo.

El presente es mi mayor edén.

Estaba soñando y cuando desperté noté una sensación de calor y goce.

Cuando me desperté mi sexo estaba húmedo.

Me estoy acordando del sueño, evocando nuestra encuentro.

Estuve imaginándonos las dos parejas bailando provocativamente al ritmo de una música sensual o que la hacíamos más sensual, si cabe, con nuestros movimientos suaves sin despegar casi el cuerpo.

Yo me dejé llevar por el chico, yo le acompasaba. El me piropeaba al oído y yo le sonreía sin pensar.

Yo veía como mi chico hacía lo propio con la chica.

El lugar donde estábamos era misterioso, era de noche.

Noté que nos miraban, pero no di importancia.

Yo agasajé a mis parteneres con un licor con fama de afrodisíaco, bebimos, yo bebí del pecho de mis invitados, ellos mostraban un gusto compartido y hacían lo propio, el calor subía en nuestras bocas, en nuestros cuerpos y en nuestras mentes, el presente era nuestro mayor edén.

Nuestras almas se fundieron en una; el goce era solo uno, era infinito, el tiempo era solo nuestro; no lo dejamos escapar, lo atrapamos, se hizo una llama, que desde la tierra llegó hasta el cielo y una estrella que había en lo más alto lució todavía más.

 

blog swingers lifestyle.jpgMaría.