Compartir mis locuras, mis travesuras o mis románticas películas

Mi sentir es compartir contigo

nuestro goce

para sonreír

mirando las fotos de nuestros placenteros viajes.

Mi sentir es echar alimento al fuego

sorber caldo de la taza

mientras te quitas la ropa de calle

y qué buenas sensaciones me despiertas.

Mi sentir es buscar alojamiento

para nosotros y para nuestros íntimos amigos,

sonriendo escuchando las anécdotas más subidas de tono

que al terminar de contar

el rojo se sube a mi cara y no puedo disimular.

Mi sentir es bailar juntitos y al cambiar de canción

intercambiar pareja

y guiñarnos y reír sin parar.

Mi sentir es compartir mis locuras, mis travesuras o mis románticas o sexy-películas.

Respirar y reír con Skármeta y mi Marido a la vez.

Éste página y tema es para adultos.

¿Es compatible la risa-poesía, risa-sexo y risa-respeto?Para mí sí, ahora os lo cuento.

Hoy al Alba, me levanté, me despertó mi amigo Golondrina, le miré, se acicalaba y yo también, al frescor de la mañana.

Yo leía y le escuchaba, y me relajaba.

Un rinconcito sosegado, tranquilo y sola (y con mi buen amigo) disfrutaba.

Miré mi agenda y organizaba estaba.

Mirar al sol,

respirar el aire transparente que D. Pablo Neruda respiraba (skármeta, según su examinador de admisión a la Universidad, al pretender dramatizar, la Oda al aire de Neruda; buf, buf, jajaja, debería aprender a respirar.)

Dar una sorpresa a mi amado; un viaje con un mapa aprendido, pero que no reparo en preguntar si en algún lugar tengo que parar.

Después, mi amado me contó una graciosa anécdota; reímos, recordamos y reímos.

Mi marido actuó de loro de la vecina, que habla sin parar, y éste le contestó; volvimos a reír.

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¿Erótico bollito o erótica panadera-dependienta?

El pasado sábado fui a comprar un pan con masa madre; de los de toda la vida, a una panadería- pastelería. Delante de mí estaba una señora mayor eligiendo unos pastelitos decorados con crema y fruta de naranja, manzana, y fresón; uf, Qué pinta tenían!

También estaba delante de mí otro cliente, un ciclista esbelto, alto, muy bien equipado con su casco y todo, que estaba esperando su turno, cuando sale otra dependienta al mostrador y dice éste; «quiero dos barras de pan integrales y de cereales», en ese mismo momento el ciclista saca de su mochila un plátano, lo abre hasta la mitad y le da un buen bocado. La dependienta-panadera (muy vivaracha, símpatica y ya veréis más aspectos) le dice:

«¿Le gustaría acompañar el plátano con un bollito?

Yo estaba detrás del ciclista, y no pude ver su cara. Pero hubo unos segundos de silencio. La señora mayor, dice antes de irse; «no querrá por no engordar». Nadie siguió esta conversación. Se fué la señora de los pastelitos, y nos quedamos las dos dependientas-panaderas, el ciclista , una amiga de las dependientas que estaba sentada en un taburete detrás del ciclista, y yo.

La dependienta volvió a insistir(con cara sonriente):

«¿Quizás, Ud. quiera acompañar el plátano con un bollito?

El ciclista respondió; «no»; simplemente. Pagó y se fue sin decir nada más.

Las dependienta (del bollito) me dice a mí, (con confianza, pues soy habitual de la panadería); ¿Qué quieres?, yo respondo; «dos barras de pan y dos bolsas de magdalenas».

La joven dependienta le dice a su compañera:

«¿Qué estarías pensando con lo del plátano?

Todas nos miramos y sonreímos pícaramente. Y digo yo; «¡Pues en el plátano de canarias!».

Y la dependienta (del bollito) dice:

«¡Pues no en el plátano de canarias no, que es muy pequeño!

Y entonces las cuatro mujeres que estábamos allí, nos echamos a reír a carcajadas.

La dependienta (del bollito) respondió «¡Qué malas!».

Las dos dependientas y la amiga de una de ellas (bueno de las dos) se quedaron riendo en la panadería y yo me marche sonriendo también. Y con una anécdota que le conté inmediatamente a mi marido. (¡Bueno bueno bueno, no os quiero ni contar como acabó todo!).

 

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Vente conmigo a la mar.

Vente conmigo a  la mar.

a despertar del hastío de la rutina,

reflexiona mi proposición y atina,

vente conmigo a embarcar en el crucero del deseo y miraré el azul turquesa de tus ojos y del mar.

Si quieres oír poesía

A la luz de la blanca luna

sentiremos nuestra piel cómo se eriza con Europe con Tchaikowsky ballet o con La Tuna,

y con risas y con sonrisas brindaremos por nuestra alegre travesía.

 

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