“Ni en el pensamiento me engañaría mi novio”; me dijo mi compañera de clase.

Con el paso de los años anduve por varios caminos.

Estudie el libro de la vida,

y aunque no sé “las notas que he sacado”

relajada estoy reflexionando acerca del amor, las relaciones de pareja o de la cultura que hemos recibido o quizás también hemos imaginado.

Ahora me he desnudado de prejuicios,

y aunque voy con ropa por la calle,

mi cerebro como un interruptor autónomo

conecta y desconecta y se relaja (lo intenta):

Mi cuerpo se enerva, me dejo llevar al compás del baile

de la imaginación o de la real seducción que noto a través de mis gafas de sol

de aquel instruido casanova que tímidamente me mira y que ayer habló conmigo,

también se despiertan todos mis sentidos cuando en el mar de burbujas se calienta aún más, cuando solos en un grupo bien avenido percibo una pícara sonrisa, unos atentos chispeantes ojos, un deseado cosquilleo que los dedos de los pies buscan, consiento y animo.

He descubierto las Indias del placer, de la chispa y del deseo, compartiendo con mi marido.

Ah, terminando lo que al principio os contaba, desafortunadamente las predicciones de mi jovencita compañera, no se cumplieron, y su novio la engañó.

¿Quizás ella espabiló?..

logo.jpg

Fran y María swingers-lifestyle.