Ella se dejó llevar por sus instintos.

Le hizo cosquillas, y luego con su pelo acarició todo su cuerpo. le hizo reír,  le hizo sentir bien, él también le hizo sentir bien a ella.

Su inteligente consejero, le recordó sus obligaciones como guerrero que tenía entre manos, y claro calmó sus nervios, por lo menos por el momento.

-“Señor perdone que le recuerde  que tenemos que preparar la estrategia de diplomacia que Ud. me encargó que empezara, para aunar alianzas y después ya veríamos si no cómo actuar.”

_ “Ah, sí, si, se quedó El Gran Kan reflexivo…”Chasqueó sus dedos y enseguida vino una sirviente. ” Tráenos el servicio de té, y manda venir a mi hijo mayor”, “sí mi señor respondió la sirvienta.”

_Al instante vino su hijo mayor y también consejero, sí padre, “vengo de un encargo que Ud. me mandó, agradecería esa taza de matcha, hace mucho frío”.

Tomaron té, y deliberaron acerca de sus obligaciones…

Al terminar El gran kan replicó a su segundo que no se había olvidado de lo del perfume, y  que esperaba enmendase el error en breve.

_El gran Kan le dice que traiga a la joven que le estaba esperando, “Comenta a la joven que nos vamos a dar un relajante baño”.

Pasaron unos pocos minutos y aparece una alta, pálida, de rasgos elegantes y orientales joven, iba ataviada con un traje de dos piezas muy sensual, la parte de abajo un poco caída del pantalón estaba atrayendo las miradas del “hombre”.

_”¿Cómo te llamas?”, en ese momento el Gran Kan, le hablaba como “hombre”, aunque ella no lo notara.

_Ella respondió:”Young mi.”

_”El hombre respondió: Sí, tú nombre hace honor a La Prosperidad, Eternidad Y Belleza”.

_”El hombre” la miró más detenidamente le gustó especialmente sus ojos, el recogido elegante que llevaba, y le erotizó especialmente sus nalgas. Ella segura de sí misma se levantó del suelo y se soltó el recogido, se contoneo de un lado para otro y se dio la vuelta para que él la mirara más detenidamente, ella se había dado cuenta perfectamente que le estaba seduciendo y que sus nalgas le estaban llamando poderosamente la atención “al hombre”.

_El Gran Kan le dijo: “Acércate y dime qué sabes de mí, vamos a darnos un baño, te apetece?”

_”Sí Gran Kan, dijo ella”.

_”Él dijo ahora llámame Eiji”.

_Sí Eiji”. Se miraron a los ojos, los dos los tenían rasgados y como marrones claros, como almendrados, se metieron en una gran bañera de bambú, y se mezclaron olores, vahos espumas, casi hipnotizadores, por unos largos minutos estuvieron embriagados de pasión, se atrajeron mutuamente, él le contó una fábula y ella le escuchó atentamente, también ella le hablo de lo que sabía de él , de que le había estado observando desde hace mucho tiempo, y que sabía de todas sus batallas ganadas, de todas sus diplomacias conseguidas y también de sus dotes como amante. También ella le dijo que iba a hacerle experimentar como antes ninguna lo había echo antes. Y vaya si lo hizo!! Ella se dejó llevar por sus instintos, le invitó a salir de la bañera, le secó con una toalla, lentamente, y luego sacó una botellita con aceite esencial de lavanda que había preparado ella misma, y que había aprendido de una receta antiquísima. Primero se embadurnó ella, así él podía mirarla detenidamente, y luego con su pelo le acarició todo su cuerpo, le hizo cosquillas, le hizo hasta reír, le estaba haciendo sentir muy bien, ella lo estaba notando también él le estaba haciendo sentir muy bien a ella. Ella y todo su cuerpo le acariciaron desde la cabeza, pasando por su miembro viril, hasta sus pies, terminando por chupárselos. Él aprendió y le hizo una técnica parecida a ella aunque a su manera, continuó con otras técnicas propias y por último se centro en sus pies en su espalda y ya en sus partes más íntimas, haciéndolo cremosamente suave, calentito y excitante para ella.

_Terminó la velada con un té y un saludo y una mirada de complicidad.

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