De un baile de seducción, hasta el amanecer de nuestro mundo.

El presente es mi mayor edén.

Estaba soñando y cuando desperté noté una sensación de calor y goce.

Cuando me desperté mi sexo estaba húmedo.

Me estoy acordando del sueño, evocando nuestra encuentro.

Estuve imaginándonos las dos parejas bailando provocativamente al ritmo de una música sensual o que la hacíamos más sensual, si cabe, con nuestros movimientos suaves sin despegar casi el cuerpo.

Yo me dejé llevar por el chico, yo le acompasaba. El me piropeaba al oído y yo le sonreía sin pensar.

Yo veía como mi chico hacía lo propio con la chica.

El lugar donde estábamos era misterioso, era de noche.

Noté que nos miraban, pero no di importancia.

Yo agasajé a mis parteneres con un licor con fama de afrodisíaco, bebimos, yo bebí del pecho de mis invitados, ellos mostraban un gusto compartido y hacían lo propio, el calor subía en nuestras bocas, en nuestros cuerpos y en nuestras mentes, el presente era nuestro mayor edén.

Nuestras almas se fundieron en una; el goce era solo uno, era infinito, el tiempo era solo nuestro; no lo dejamos escapar, lo atrapamos, se hizo una llama, que desde la tierra llegó hasta el cielo y una estrella que había en lo más alto lució todavía más.

 

blog swingers lifestyle.jpgMaría.

 

 

 

Yo me sentía vigorosa.

Me alcanzó a tocarme por detrás y me dejé, me quedé quieta…

El susurro del alba me despertó, el libro todavía estaba allí. Había estado leyendo antes de coger el sueño.

Noté en mi espalda, una caricia suave me mostraba placer y satisfacción. Me di la vuelta, parecía que él estaba todavía allí, la ventana estaba abierta. Me levanté de la cama, me puse una bata de seda y salí a pasear. No había casi nadie, sólo vi a una señora atractiva paseando a su mastín color canela, por la arena blanca de la playa, estaban jugueteando.

Seguí andando por un paseo de arena y palmeras, una suave brisa me retiraba el pelo de mi cara, mis pechos se erguían con el frescor de la mañana yo me sentía vigorosa. una de esas ramas finalmente me alcanzó a tocarme por detrás y yo me dejé, me quede quieta y pensativa rememorando noches pasadas de goce…

Aproveché para estirar mis músculos que estaban un poco contraídos. Al mismo tiempo miré el amanecer, una luz color melocotón se abría paso…La mañana invitaba a disfrutarla, volví a mi estancia, mi compañera de habitación trajo el desayuno, era día festivo y escuché risas de niños, los nativos de la tierra también se esparcían con juegos, etc. Estábamos en el Caribe.

 

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