Mamá goza.

Al alba te despiertas

para organizar los quehaceres y rutinas diarias.

Primero levantas la persiana

y aspiras hondamente el limpio aire de la sierra madrileña,

dejas que se pasee “como pedro por su casa”.

Al alba te aseas

da gusto mirarte

tu cara de bella dama

ilumina tu verde casa.

Al alba preparas el alimento que nos reconforta desde la mañana,

esperas a que el bizcocho suba

sin abrir el portón del horno

como tu buena maestrilla te enseñaba, que con amor y cariño y librillo

no habría obstáculos que no salvaras.

Al alba piensas también en disfrutar

de madrugada,

de una cita a ciegas,

una sorpresa que tu esposo no esperaba.

Exprimes el día, la tarde y la noche,

agradecidas estamos

un saludo de tu

amiga, vecina y madre mía.

María con amor a mi Mamá.

Mi siesta.

¿Qué percibo?

Sintiendo estoy

mi corazón late

me gusta que sepas el por qué,

si es por calma, por fervor, por amor, por dolor o por frustración.

Mi corazón es como el mar protegido de la turquesa y tranquila cala Mitjana y mitjaneta,

también tengo la adrenalina libre de playas de Canarias,

llenas de particulares y libres contrastes,

vientos libres,

de almas sinceras y libres

de abiertas almas.

Mi alma necesita esas almas

un instante de calma

de aliento.

Sentir y oír el cariñoso ronroneo de mi Persa

y del territorial pavo Real.

Mi susurro

mis aterciopeladas caricias

mi cálida sonrisa te regalo,

mi pote de compañía que te relames cada día.

Vamos todos a la sombra de éste jardín recién regado,

y disfrutemos de la siesta.

 

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