Dunas intactas.

Improvisamos una excursión a la playa, no muy lejos de casa, aunque sí que era una caminata.

Sólo cargábamos con una mochila con lo necesario para pernoctar en un rinconcito.

Todavía me estoy despertando, al alba, a la luz de la luna,

estoy recordando los bonitos sueños de esta noche,

disfrutando con mi chica,

de unos momentos inolvidables,

de placenteros masajes, de cómo mis manos se deslizaban suavemente, como si me resbalase por intactas dunas en la noche, ella respondía con aterciopeladas y decididas manos, recorriendo los caminos sin prisa y haciendo paradas recurrentes, mis brazos la arropaban y ella sorbía rápidamente mi calor.

Oh, ¡lo que te gusta mi calor!,

oh, !lo que que me alimenta tú cálida sonrisa!

María.
Preciosas Dunas de Máspalomas.