Después de una siesta…

Después de una siesta,

abrir la ventana y dejar pasar el aire

las gotas que caen, limpian y riegan el jardín

y a mí me huele a jazmín.

Ohh, que sensaciones tan agradables experimento,

para recibir la estación otoñal despúes de un rico polvo,

postureando bailando y sonriendo al colorido atardecer

que favorece mi tez.

 

 

 

 

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