Me voy a esmerar en hacerte gozar.

Al alba te voy a preparar un alimento

me voy a esmerar en amasar

con mis calientes manos y con tiento

mi rutina será humedecer y tocar.

Al Alba te voy a regalar

te dejaré descansar

tu necesidad de coger calor

yo respetaré tú tiempo

aumentaré las endorfinas de ambos

cuando pruebes este bocado.

Al alba yo seré tu Ganimedes

oficiando de copero

sentirás bienestar

mi arte probaremos

pues tu eres mi querido Lucero

a quien yo quiero mimar

para que alumbres al mundo entero.

María.

“¿Qué quieres que te regale para estas Navidades?”

Sí, tengo que escribir una carta: Te digo.

Pensaré antes todo lo que me has regalado.

Mi primer regalo furtivo; disimulando que no era para tanto, que también se lo regalabas a otra amiga; una taza con encanto, con palabras escritas con bello significado.

Una rosa azul, como el cielo franco, que eres tú.

Tú tiempo; hiciste un viaje para encontrarte conmigo, para mantener viva la llama de la pasión de lo ya vivido: Lo más preciado, te digo, lo que más me ha gustado cariño.

Y lo que menos me ha gustado; fue cuando me dijiste que se acababa nuestra escapada; lloré sin alivio. Sacaste tu atento pañuelo y me consolaste, me protegiste de algunos peligros. Y aunque me tentaron con mágicos tesoros en un soñado Paraíso; mi razón y mi corazón latían solo al compás de tus sentidos de mis emociones  y nuestros sentimientos más queridos.

Orgullosa te conquisté, sabiendo muy bien a quien había elegido. Tu eres mi regalo más preciado, un tesoro conseguido.

¿Qué puedo pedir más? Sí, ya lo he pensado, que no se acabe nunca nuestro amor y la llama de nuestra pasión.

Te lo dedico a ti: Marido mío.

sw235.jpg

 

Licencia de Creative Commons