El rocío, el beso y el abrazo.

Turbulenta noche

zarandeó todo mi cuerpo

que como un bote

como si se tratara de un brioche

dí vueltas sobre mí misma.

Cuando desperté

llegó la calma

al amanecer

se apaciguó mi ser,

me sentí encalma.

Abrí el ventanal

respiré el rocío

y sentí el equilibrio basal .

Después de tomar un café aromático y reciente

que me preparaste,

un beso y un abrazo con calor que me diste,

emergió mi buena energía latente.

Cariño te correspondo con un beso del alma y un reconfortante abrazo de todo corazón.

María.

Libido.

Tu vibrares siento solo con mirarte,

nos miraros, nos acercamos, nos abrazamos y nos acaloramos,

hasta que mis vibrares sientes igualmente.

Me cuentas que has ido a comer hasta saciar el hambre o quizás tu ansiedad,

pediste almejas frescas y francesas para mayor colmo,

mientras las comías saboreabas en tu mente también,

imaginando que además saciabas tu libido con según dices, mi delicada y sonrosada mariposa,

que muy cerradita está,

que te gusta como ninguna otra,

y según vas elucubrando y ahora me lo estás susurrando,

lo haces a la vez que te desvistes suavemente y

yo imito tus movimientos, con picardía,

mis instintos más primitivos y naturales y a la vez vitales,

están emergiendo efervescentemente,

mi piel se va enervando

y mi mariposa desplega sus alas,

además nuestros efluvios se unen nos reavivan y nos desbordan

nos dejamos llevar como potros desvocados en el placer sexual y mental.

Al final la calma llega y nos bebemos y nos regustamos a besos,

al unísono acaba el encuentro en un extásis sexual y mental satisfecho.

Bon apetit.

María.

Energía vital.