El rocío, el beso y el abrazo.

Turbulenta noche

zarandeó todo mi cuerpo

que como un bote

como si se tratara de un brioche

dí vueltas sobre mí misma.

Cuando desperté

llegó la calma

al amanecer

se apaciguó mi ser,

me sentí encalma.

Abrí el ventanal

respiré el rocío

y sentí el equilibrio basal .

Después de tomar un café aromático y reciente

que me preparaste,

un beso y un abrazo con calor que me diste,

emergió mi buena energía latente.

Cariño te correspondo con un beso del alma y un reconfortante abrazo de todo corazón.

María.

Llanto por mi preciosa isla.

Cumbre de Gran Canaria.

¡Qué noticia me dieron en Domingo!

Preciosa Tamadaba.

¡No me digas más!

¡Ese pinar endémico no puede arder, te digo!

Donde el alma respira.

¡Me niego!

Sé que los vecinos del lugar lucharán, nosotros también lo haremos.

Sí, siento la energía positiva que traje de allí.

¡Qué isla tan bonita, no la quiero ver así!

¡De manos cruzados no podemos estar!

Ya sé, iré por la senda del Alimoche canario «guirre», él me ha dicho la ruta en «tamazigh».

Él ya ha avistado las nubes de la calma.

Gracias y perdona por no agradecerte en la lengua aborigen; tamazigh.

 

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