Yo me sentía vigorosa.

Me alcanzó a tocarme por detrás y me dejé, me quedé quieta…

El susurro del alba me despertó, el libro todavía estaba allí. Había estado leyendo antes de coger el sueño.

Noté en mi espalda, una caricia suave me mostraba placer y satisfacción. Me di la vuelta, parecía que él estaba todavía allí, la ventana estaba abierta. Me levanté de la cama, me puse una bata de seda y salí a pasear. No había casi nadie, sólo vi a una señora atractiva paseando a su mastín color canela, por la arena blanca de la playa, estaban jugueteando.

Seguí andando por un paseo de arena y palmeras, una suave brisa me retiraba el pelo de mi cara, mis pechos se erguían con el frescor de la mañana yo me sentía vigorosa. una de esas ramas finalmente me alcanzó a tocarme por detrás y yo me dejé, me quede quieta y pensativa rememorando noches pasadas de goce…

Aproveché para estirar mis músculos que estaban un poco contraídos. Al mismo tiempo miré el amanecer, una luz color melocotón se abría paso…La mañana invitaba a disfrutarla, volví a mi estancia, mi compañera de habitación trajo el desayuno, era día festivo y escuché risas de niños, los nativos de la tierra también se esparcían con juegos, etc. Estábamos en el Caribe.

 

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