Me voy a esmerar en hacerte gozar.

Al alba te voy a preparar un alimento

me voy a esmerar en amasar

con mis calientes manos y con tiento

mi rutina será humedecer y tocar.

Al Alba te voy a regalar

te dejaré descansar

tu necesidad de coger calor

yo respetaré tú tiempo

aumentaré las endorfinas de ambos

cuando pruebes este bocado.

Al alba yo seré tu Ganimedes

oficiando de copero

sentirás bienestar

mi arte probaremos

pues tu eres mi querido Lucero

a quien yo quiero mimar

para que alumbres al mundo entero.

María.

Yo me sentía vigorosa.

Me alcanzó a tocarme por detrás y me dejé, me quedé quieta…

El susurro del alba me despertó, el libro todavía estaba allí. Había estado leyendo antes de coger el sueño.

Noté en mi espalda, una caricia suave me mostraba placer y satisfacción. Me di la vuelta, parecía que él estaba todavía allí, la ventana estaba abierta. Me levanté de la cama, me puse una bata de seda y salí a pasear. No había casi nadie, sólo vi a una señora atractiva paseando a su mastín color canela, por la arena blanca de la playa, estaban jugueteando.

Seguí andando por un paseo de arena y palmeras, una suave brisa me retiraba el pelo de mi cara, mis pechos se erguían con el frescor de la mañana yo me sentía vigorosa. una de esas ramas finalmente me alcanzó a tocarme por detrás y yo me dejé, me quede quieta y pensativa rememorando noches pasadas de goce…

Aproveché para estirar mis músculos que estaban un poco contraídos. Al mismo tiempo miré el amanecer, una luz color melocotón se abría paso…La mañana invitaba a disfrutarla, volví a mi estancia, mi compañera de habitación trajo el desayuno, era día festivo y escuché risas de niños, los nativos de la tierra también se esparcían con juegos, etc. Estábamos en el Caribe.

 

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