¡Oh querido amigo, qué alegría me has traído!

Te marchaste hace un año.Estoy esperando en el mismo porche que cuando te fuiste.

A pesar de los pesares, sigo alimentado con mi llama tu sombra, el reflejo de tus castaños y vivaces ojos.

Así bregué contra el tiempo y contra todas las tormentas que pasaron por éste lugar de encuentro.

De repente, abro la puerta, tu casa también  e inhalo un frescor a tierra húmeda, al verdor de rosal, miro al horizonte y una gota de rocío me cae en la cara. Te escucho, tu canto me motiva, me alegra, me inspira. Te tienen por precavido, y es verdad, pero conmigo te acercas, te posas en mi hamaca; cantas y te balanceas, te has puesto tú mejor traje negro azulado y amarillo.

¡Oh, querido amigo!, qué alegría me has traído de nuevo, con tú presencia, tú aflautada melodía y tu nueva buena, mi querido Mirlo amigo!

 

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