En ese remanso de paz azulada

En ese remanso de serenas y azules aguas quiero desconectar, sentir el roce de tu suave piel , sentir la textura de tus carnosos labios , notar la presión firme de tus senos sobre mi pecho , en ese remanso de paz estamos tu y yo solos , nada nos perturba , el cosquilleo burbujeante de las aguas juega con nuestro cuerpo y te hace sonreír pícaramente .

Flotamos libres de ataduras y nos fundimos en uno , solo paz amor y sosiego.

Fran a Maria

 

 

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Respirar y reír con Skármeta y mi Marido a la vez.

Éste página y tema es para adultos.

¿Es compatible la risa-poesía, risa-sexo y risa-respeto?Para mí sí, ahora os lo cuento.

Hoy al Alba, me levanté, me despertó mi amigo Golondrina, le miré, se acicalaba y yo también, al frescor de la mañana.

Yo leía y le escuchaba, y me relajaba.

Un rinconcito sosegado, tranquilo y sola (y con mi buen amigo) disfrutaba.

Miré mi agenda y organizaba estaba.

Mirar al sol,

respirar el aire transparente que D. Pablo Neruda respiraba (skármeta, según su examinador de admisión a la Universidad, al pretender dramatizar, la Oda al aire de Neruda; buf, buf, jajaja, debería aprender a respirar.)

Dar una sorpresa a mi amado; un viaje con un mapa aprendido, pero que no reparo en preguntar si en algún lugar tengo que parar.

Después, mi amado me contó una graciosa anécdota; reímos, recordamos y reímos.

Mi marido actuó de loro de la vecina, que habla sin parar, y éste le contestó; volvimos a reír.

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Yo me sentía vigorosa.

Me alcanzó a tocarme por detrás y me dejé, me quedé quieta…

El susurro del alba me despertó, el libro todavía estaba allí. Había estado leyendo antes de coger el sueño.

Noté en mi espalda, una caricia suave me mostraba placer y satisfacción. Me di la vuelta, parecía que él estaba todavía allí, la ventana estaba abierta. Me levanté de la cama, me puse una bata de seda y salí a pasear. No había casi nadie, sólo vi a una señora atractiva paseando a su mastín color canela, por la arena blanca de la playa, estaban jugueteando.

Seguí andando por un paseo de arena y palmeras, una suave brisa me retiraba el pelo de mi cara, mis pechos se erguían con el frescor de la mañana yo me sentía vigorosa. una de esas ramas finalmente me alcanzó a tocarme por detrás y yo me dejé, me quede quieta y pensativa rememorando noches pasadas de goce…

Aproveché para estirar mis músculos que estaban un poco contraídos. Al mismo tiempo miré el amanecer, una luz color melocotón se abría paso…La mañana invitaba a disfrutarla, volví a mi estancia, mi compañera de habitación trajo el desayuno, era día festivo y escuché risas de niños, los nativos de la tierra también se esparcían con juegos, etc. Estábamos en el Caribe.

 

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