El muy cuco se echaba un perfume secreto.

Me transporté a otros tiempos lejanos, de profetas y Marajá, de las historias que leí de Marco Polo, de sus fantásticos viajes. Sí me recordó a las bailarinas que danzaban con sus velos de lamé, contoneándose, y superponiendo las rodillas de delante hacia atrás…, mi imaginación estaba activa, mi mente estaba como acelerada, conectada, en modo cuento; fábula.

El último libro de Marco Polo que leí sobre fábulas creo que lo tengo en mi librería de la habitación, al lado de mi mesilla de noche, y aunque lo terminé, lo tengo reciente aún como pan recién sacado del horno calentito. Trata de cómo el Marajá de una época antigua  gestionaba el harem de concubinas y prostitutas.

_Os va a interesar la siguiente parte del relato, a mi me fascinó.

La esposa del Marajá de Mongolia aleccionaba en el terreno sexual a todo el harem, la esposa una gran experta era y le gustaba tener sexualmente satisfecho a su Real Marido con sus favores o con los del harem, para ello las sometía a ejercicios físicos de elasticidad control de peso ecetera. Si no los cumplían pues las llevaba a simples burdeles. Ella era la Leona más fiera y hermosa, su Macho estaba bien dotado con unos hombros anchos fuertes, pecho marcado y vientre ejercitado en la batalla y con sus soldados, sus bajos estaban bien provistos de un miembro viril robusto ni muy largo ni muy corto, y que cuando tenía que copular,  lo hacía con la fuerza de un León pero manteniendo lo erguido tántricamente a su merced, además estaba adiestrado en dar placer a las mujeres, su mujer lo había aleccionado muy gustosamente, también tenía dotes de buen conversador, y una mirada perspicaz y pícara, el muy cuco se echaba un perfume secreto.

_Por cierto este perfume dice la leyenda que estaba custodiado por un soldado noble y destacado en artes marciales.

Su principal y fiel consejero le transmitió ésta lección a su mandatario de echarse este aroma detrás de las orejas, con propiedades mágicas con aroma  y poder limpiador de energías negativas, espiritual. La persona hombre o mujer que le olía caía inmediatamente en un bienestar le aportaba buenas vibraciones además de ser afrodisíaco.

_Te he conseguido una concubina alta, con cuerpo redondeado, de pechos turgentes pezones rosados, tez pálida, de bonita sonrisa y deseosa de ti; eso me dijo ella, qué te parece.

-Bien, me parece, concretaremos la cita para esta noche, diles a los sirvientes me traigan sopa de arroz y licor de jengibre nada más.

_de acuerdo Eiji, le dice su amada esposa.

Eiji está fuera de su tienda, mira al horizonte, es el atardecer, es la hora de la cita señalada.

_Su fiel consejero (Daiki) llama a la puerta; le inquiere Eiji: ¿has traído el perfume, Daiki?, no mi señor, contesta.

_¿No he podido oír bien?

_Daiki le responde otra vez; mi señor ha oído perfectamente.

_El gesto de Eiji, Marajá, Señor, y Jefe de todos los ejércitos de su gran país, fue inmediato; la cara se enrojeció, frunció las cejas y salieron vahos de sus chatas nasales, desenvainó su imperial sable e hizo añicos una mesa de furo.

_Eso no es posible, Daiki!!!!, ¿Sabes lo qué significa eso??

continuará, saludos…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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