“¡En la cantina tu inflas!”

Como estamos en unos días donde se come y se bebe en exceso, me parece acertado reproducir estas palabras que desde las gradas del circo donde trabajaba Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes le gritaron al suplir al jefe de pista, cuando tembloroso como un flan comenzó a hablar confusa y graciosamente. Es ya historia que le gritaran desde las gradas:

“¡En la cantina tu inflas!”.

Cantinflas: le habían bautizado artísticamente.

Pero con lo que me quedo realmente es que a pesar de conseguir toda una fortuna no olvidó sus orígenes.

Fue una persona que se caracterizó por su amor a las personas en general y se dedicó a trabajar por ellas y procurar su progreso y su bien de manera desinteresada.

(Fuente: enteratedelanoticia, NEWS SANTANDER)

 

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“¿Qué quieres que te regale para estas Navidades?”

Sí, tengo que escribir una carta: Te digo.

Pensaré antes todo lo que me has regalado.

Mi primer regalo furtivo; disimulando que no era para tanto, que también se lo regalabas a otra amiga; una taza con encanto, con palabras escritas con bello significado.

Una rosa azul, como el cielo franco, que eres tú.

Tú tiempo; hiciste un viaje para encontrarte conmigo, para mantener viva la llama de la pasión de lo ya vivido: Lo más preciado, te digo, lo que más me ha gustado cariño.

Y lo que menos me ha gustado; fue cuando me dijiste que se acababa nuestra escapada; lloré sin alivio. Sacaste tu atento pañuelo y me consolaste, me protegiste de algunos peligros. Y aunque me tentaron con mágicos tesoros en un soñado Paraíso; mi razón y mi corazón latían solo al compás de tus sentidos de mis emociones  y nuestros sentimientos más queridos.

Orgullosa te conquisté, sabiendo muy bien a quien había elegido. Tu eres mi regalo más preciado, un tesoro conseguido.

¿Qué puedo pedir más? Sí, ya lo he pensado, que no se acabe nunca nuestro amor y la llama de nuestra pasión.

Te lo dedico a ti: Marido mío.

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