Dunas intactas.

Improvisamos una excursión a la playa, no muy lejos de casa, aunque sí que era una caminata.

Sólo cargábamos con una mochila con lo necesario para pernoctar en un rinconcito.

Todavía me estoy despertando, al alba, a la luz de la luna,

estoy recordando los bonitos sueños de esta noche,

disfrutando con mi chica,

de unos momentos inolvidables,

de placenteros masajes, de cómo mis manos se deslizaban suavemente, como si me resbalase por intactas dunas en la noche, ella respondía con aterciopeladas y decididas manos, recorriendo los caminos sin prisa y haciendo paradas recurrentes, mis brazos la arropaban y ella sorbía rápidamente mi calor.

Oh, ¡lo que te gusta mi calor!,

oh, !lo que que me alimenta tú cálida sonrisa!

María.
Preciosas Dunas de Máspalomas.

Mamá goza.

Al alba te despiertas

para organizar los quehaceres y rutinas diarias.

Primero levantas la persiana

y aspiras hondamente el limpio aire de la sierra madrileña,

dejas que se pasee “como pedro por su casa”.

Al alba te aseas

da gusto mirarte

tu cara de bella dama

ilumina tu verde casa.

Al alba preparas el alimento que nos reconforta desde la mañana,

esperas a que el bizcocho suba

sin abrir el portón del horno

como tu buena maestrilla te enseñaba, que con amor y cariño y librillo

no habría obstáculos que no salvaras.

Al alba piensas también en disfrutar

de madrugada,

de una cita a ciegas,

una sorpresa que tu esposo no esperaba.

Exprimes el día, la tarde y la noche,

agradecidas estamos

un saludo de tu

amiga, vecina y madre mía.

María con amor a mi Mamá.