¿Tú eres realidad o eres un sueño?

Sonámbulo romance que viene y que va

suenan las campanadas de las ocho

que despiertan mi ciudad.

Yo comprendo al mundo loco

por imperfecto es ideal.

Las matemáticas son perfectas,

piensa; lógica, ética y verdad..

Mirada lírica otras veces mirada felina tengo,

tú sensato estar

que como terciopelo y determinación tocas a boccherini.

Yo siento despacio

queriendo embriagar mis sentidos

deseosos de llegar

a tempo allegro.

Cuando despierto escucho la música de boccherini,

a lo lejos, en mi ciudad.

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María Swingers-lifestyle.

 

Relatos eróticos: Fiesta VIP

Me ha llegado una invitación a una fiesta muy especial, me dijo Sara.

¿Qué tipo de fiesta?, pregunté.

Bueno, no te sabría decir exactamente, pero tiene una pinta estupenda… La pena es que ese fin de semana nos vamos a Londres. A lo mejor a ti te apetece.

Vale, se lo diré a David.

Creo que es un tipo de fiesta a la que tienes que ir sola…

¿Sola? ¡Qué intriga! ¿Cuándo es?

La noche de Halloween.

Ok, creo que cae en fin de semana y tiene un viaje. Pásamela de todas formas que le echo un vistazo.

Cuando recibí la invitación de Sara, no daba crédito. Era una fiesta al más puro estilo Eyes Wide Shut, en un chalet fantástico, todavía secreto, dress code black tie, y con máscara. Ya me podía imaginar caminando del brazo de Tom Cruise por los pasillos de una mansión con sólo un tanga, medias con liga y taconazo.

A medida que iban pasando las semanas iba aumentando mi curiosidad. David ese fin de semana no estaría definitivamente, y yo tenía que confirmar si aceptaba la invitación. Había que mandar una foto de cuerpo entero y esperar confirmación. Me parecía demasiado clasista, pero el morbo me pudo y la mandé.

A los pocos días recibí confirmación. Me aceptaban, y especificaban las reglas de la fiesta. Una especie de miedo y excitación recorrió mi cuerpo. ¿Qué estaba haciendo? Yo no era lo que se dice una monja, pero aquello era totalmente novedoso para mí.

Es posible que haya gente conocida, mi jefe, amigos de David, pensé. La fiesta parecía de alto nivel, y todo era posible.

La vida se vive una vez y necesito sentirme viva, me dije. Además, entraba perfectamente dentro de los propósitos de salir de mi círculo de confort, que desde hacía un tiempo me había planteado.

El día anterior a la fiesta David se despidió cariñoso, como siempre. Te voy a echar de menos, pero el domingo estaré de vuelta y, prepárate porque te comeré a besos, me dijo.

Tenía una pareja maravillosa, estaba feliz con él y de ningún modo quería perderle. Pero, aun así, algo me incitaba a hacer algo prohibido, a desafiar mis propias leyes.

Y llegó la noche del evento. Me puse un traje negro que me había regalado David, y que me ponía sólo en fiestas especiales. Me sentía espectacular. El escote hacía mi pecho más abundante de lo que ya era; el canalillo que formaba iba a hacer muy difícil que los hombres me miraran a los ojos. La abertura de la falda era casi infinita, hasta a mí me ponía cuando me miraba al espejo. Me humedecía sólo de imaginarme cómo podía ser la noche.

¡Creo que hoy voy a volver loco a más de uno!, o no sé muy bien si la que se va a volver loca soy yo… me dije.

Llegué al chalet en taxi. Una extraña sensación me embargaba. Una valla se abría y los coches llegaban por una pequeña carretera hasta la puerta principal. El sitio era espectacular. Me puse la máscara antes de salir del coche, y al llegar a la puerta dije el password a dos porteros enormes que también llevaban máscara. “Kubrick”, muy apropiado pensé.

Adelante, me dijeron.

Al entrar todo era lujo, impresionantes lámparas colgaban del techo, larguísimas alfombras persas jalonaban las estancias, esculturas que no desentonarían ni en la misma Galería Borghese, elegantes sillones y enormes mesas por todos lados. Todo ello iluminado con luz tenue, y ambientado con música barroca. Las mujeres iban espectaculares con sus vestidos largos, los hombres elegantes, apuestos. Todos con máscara. No estaba permitido hablar, “sólo sentir”.

Camareros con máscara pasaban con bandejas de champagne y preservativos.

Poco a poco se fueron haciendo parejas, tríos, cuatriejas. Los asistentes que deseaban, comenzaban a tener sexo sin pudor. Algo en el ambiente era mágico, todo fluía.

Un hombre con muy buena planta se me acercó y me llevó hasta uno de los sofás, donde había dos hombres más y una mujer. De repente me vi envuelta en algo inefable. Comencé a sentir manos y bocas por todo mi cuerpo; me estremecía con las caricias en mi cuello al tiempo que sentía manos que subían por mi entrepierna, por mi espalda, por mis pechos… Decidí no juzgar lo que estaba sucediendo, había venido a experimentar y eso era, sin ninguna duda, lo que iba a hacer.

Me sentía deseada, poderosa. Sentía que cada caricia redondeaba y daba forma a cada una de las curvas de mi cuerpo.

De pronto, uno de los hombres que tenía a mi espalda comenzó a desabrocharme el vestido. Poco a poco sus manos fueron desnudando mis hombros mientras deslizaba el vestido por mis brazos. Sentí como mis pechos iban quedando al descubierto, hasta que mis pezones, cada vez más erectos, sujetaban unos segundos el vestido antes de caer entero al suelo.

Me encontraba ya sólo con mis medias, mis tacones y mi máscara. Mi grado de excitación era absoluto. Comencé a besar los labios de la mujer, mientras sus manos jugaban suavemente con mis pechos. Sus labios eran grandes, carnosos, sus besos tiernos, húmedos, con la cadencia exacta de alguien que ha besado muchas bocas. Nuestras lenguas jugaban y se entrelazaban, y mi cerebro estaba cada vez más embriagado.

El hombre que estaba detrás de mí separó mis piernas y acercó su enorme pene a mi vulva, completamente empapada. Poco a poco comenzó a introducirlo dentro de mí. A medida que empujaba sentía como iba llenándome de su sexo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando noté percutir su glande, caliente y duro, contra mi cérvix.

Uno de los hombres observaba, mientras el otro no paraba de empujar su sexo dentro de mí. No dejaba de mirarme. Era una mirada conocida, una mirada que aumentaba mi morbo y que me incitaba a dedicarle mis mejores poses. A través de su máscara podía sentir como crecía su excitación con cada gemido que salía de mi boca mientras era penetrada una y otra vez.

A partir de ahí, una cascada de sensaciones inundó mi cuerpo y mi mente. Los orgasmos se sucedieron uno tras otro hasta perder la cuenta. Aquella noche viví el presente como nunca antes lo había hecho.

Ya en el taxi de vuelta, me temblaban las piernas. No podía controlar aquel temblor. Todavía sentía las suaves embestidas de unos, las enérgicas de otros, la sensibilidad de unas manos femeninas, los diferentes tamaños de cada sexo…

Cuando llegué a casa caí en la cama y me sumí en un profundo sueño.

El día siguiente lo pasé en la noche anterior, reviviendo sensaciones y preguntándome si todo había sido un sueño. Era extraño porque no sentía el más mínimo arrepentimiento, era como si hubiese hecho algo que tenía que hacer.

¡Hola cariño!, sonó la voz de David al entrar en casa. ¡Qué ganas abrazarte otra vez!, me dijo.

¡Y yo de abrazarte a ti, amor! contesté, mientras nos fundíamos en un cariñoso abrazo.

¿Qué tal tu fin de semana?, preguntó.

Bien… diferente, contesté.

Genial, me encanta que hagas cosas diferentes. El mío ha sido muy enriquecedor… Por cierto, pasé por la puerta de tu tienda favorita y te he traído una sorpresa. Espero que te guste, dijo, dejando sobre la cama una bolsa grande con una caja dentro.

¡Sabes que me encantan tus sorpresas cariño, siempre estás en todo! Abrí la caja y encontré un precioso vestido negro de raso, ¡más sexy aún que el último que me regaló…!

Póntelo cariño, quiero vértelo puesto… y quiero quitártelo después. En la próxima fiesta que vayamos serás, como siempre, la más deseada…

Luis Duro

https://luisduro.com/blog/

PLACERES PARA SER LIBRES: RELATOS ERÓTICOS Y REFLEXIONES QUE REVELAN LAS CLAVES DE NUESTRA SEXUALIDAD

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Moonlight Dream Club Maspalomas.

Maspalomas es uno de los destinos swinger de moda en Europa, situada en la zona sur de las Palmas de Gran Canaria y a unos 20 minutos del aeropuerto.

La temperatura casi constante 20C a lo largo del año  nos ofrece la posibilidad de escaparnos en invierno y poder disfrutar de la playa y del sol.

La playa del Ingles es la mas recomendable , con zonas naturistas y arena blanca.

Resorts, y múltiples locales hacen que la noche swinger de Maspalomas sea muy animada a lo largo del año, a diferencia de Cap de Adge que solo se concentra en el verano aquí podemos encontrar fiestas en cualquier mes.

Moonlight Dream Club es  100% Swinger , desde que entramos al club el personal  te atiende perfectamente ,lo que ayuda a sentirte más relajado.

Una cómoda barra y una zona de mesitas y sofás permite la interacción con otras parejas de diversas nacionalidades,se respira un ambiente muy animado, una de las premisas del local es el dresscode por lo que ayuda a crear una atmósfera más sensual y con más glamour.

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Una pista de baile con barra pole dance, los días que fuimos pudimos asistir a un show erótico muy animado y sensual.

El club dispone de taquillas con duchas, servicios bien equipados y preservativos gratuitos para sus clientes.

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La limpieza y el trato es realmente exquisito, la zona interior es de unos 280m dispone de cinco cuartos de juegos donde se pueden cerrar las puertas, nos pareció todo muy coqueto y bien diseñado.

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El club ofrece a sus cliente de Martes a Domingos fiestas temáticas.

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 Aquí puedes hacer realidad todas tus fantasías sensuales o sexuales.

Nosotros cuando pasamos nos hicieron sentir cómodos al instante.

Nosotros fuimos este pasado nueve de agosto. Habíamos disfrutado de un día ameno en compañía de varias parejas, con las que reímos contándonos anécdotas swingers o simplemente comentando lo bueno que estaba el cocktail que me estaba bebiendo. También hablamos que saldríamos por la noche.

_Nos dijeron: ¡A qué club vais a ir?

_Y contestamos: Seguramente vayamos al Moonlight Club.

Efectivamente, cuando llegamos al club, estaba una pareja con la que habíamos hecho “migas”, feeling, o amistad. (Qué alegría nos dio verlos, decidimos sentarnos). Al lado había más gente, un grupo que estaba celebrando varios cumpleaños, estaban sonriendo riendo y brindando.

¡Nosotros no nos quedamos atrás (sonrisa), además nos echamos un baile de lo más erótico en la barra de pole dance!

La noche fue de lo más divertida, sensual y sexual.

Y entre nosotros os vamos a contar un pequeño secretillo, mi marido y yo hicimos realidad alguna de nuestras fantasías sexuales(sonrisa pícara).

Repetiremos y os lo contaremos…

http://moonlightdream-swingerclub.de/

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El valor del ser.

En una mesita, sentado, con velita estás,

permaneces bien trajeado, perfumado y apuesto,

las campanadas de fin de año van a tocar,

miras a tu alrededor y ves a la gente bailar,

tu eres el maniquí que todo el mundo mira y nadie toca,

yo te miro y tus acuosos ojos veo,

te hago sonreír

cuando mi pecho contoneo

además subo lentamente la falda por mi pierna

llego hasta mi cadera y ves mi sexy tanguita,

tu pájaro sale del nido,

me doy cuenta de que

estás vivo,

necesitas amar

yo también quiero sentir,

sentirme deseada,

sintamos y amemos y volemos.

Ahora tenemos más valor:

El valor del ser y del estar.

 

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